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Voto nulo como actitud política


Presidente que devalúa, se devalúa

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Voto nulo como actitud política

Política

Enero 08, 2015 15:22 hrs.
Política Estados › México Ciudad de México
Gregorio Ortega Molina/almomento.mx › todotexcoco.com

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La abstención electoral dista mucho de ser una respuesta política al gobierno y los partidos. Tiene demasiadas interpretaciones (dejadez,valemadrismo, olvido, flojera, e incluso puede achacarse al clima adverso) como para pensar que, con la falta de emisión del voto, se manifiesta una señal de rechazo al modelo político que dejó de resolver los problemas de la sociedad.

El abstencionismo es una cesión de los derechos políticos y electorales. Anular el voto tiene otro sentido y es de interpretación unívoca. Ambas actitudes dan un mensaje y éste -es obligación legal y constitucional del INE informar de los resultados electorales en su totalidad- debe darse a conocer a los gobernados y al mundo.

Si el porcentaje de abstenciones es mayor al número de sufragios emitidos, el valor cívico, político y cultural de la democracia disminuye, y el país es gobernado por un gobierno minoritario. Así como en su momento se expresó que presidente que devalúa, se devalúa, partidos y candidatos que no logran la movilización electoral se disminuyen, dejan de expresar la voluntad popular para convertirse en portavoces de una minoría.

Si el número de votos anulados es superior al porcentaje de sufragios que permiten formar gobierno constitucional, lo que la sociedad manifiesta es un claro rechazo a los partidos, los candidatos y al modelo político; lo consideran obsoleto, porque quienes lo operan dejaron de resolver los problemas, tarea que les es pagada con recursos fiscales; es decir, son empleados de los electores, y éstos tienen la facultado de rechazarlos.

Lo anterior viene a cuento porque la CETEG amenaza con impedir las elecciones en Guerrero -tema que comentamos ayer-; las consecuencias serían graves, pero sin ningún resultado político cuya interpretación no se preste a equivocaciones.

Anular el voto tiene otra importancia y emite un mensaje diáfano, sobre todo en una nación donde no existe la moción de censura, donde los resultados de la consulta popular distan mucho de ser vinculantes, y donde el Congreso nunca va a poner en entredicho las decisiones asumidas como políticas públicas, por más erradas que estén.

José Saramago, en Ensayo sobre la lucidez ofrece un muestrario político y social de las consecuencias del voto nulo, que es una declaración clara, y dista mucho de vincularse al abstencionismo o a la desmovilización electoral.

Ahora se aprestan a promover la anulación del voto, como una respuesta a la cancelación de otras respuestas.


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